Caminando sobre tus gritos, te miré
oscura como la mentira, y caminé
la calle más gris de las que lloré
esa que llegaba a la vía desierta
la sin nombre que soñé,
donde comía mis mugres con pimentón
Era el lugar donde ella había decidido
cometer la gran traición. Transformó
lo más cotideano en lo más trascendente,
absurdo en lo automático me gustaría
que mi piloto de lluvia fuera más coherente
Abrió mi perspectiva en un desierto
lleno de flores tropicales
Y la chica que recogía flores del pasto y
de la arena, recubría su pelo y torso y pies
con las flores que se ven una vez por año
pero que solo abren realmente
una vez en la vida (su vida)
Naturalmente me di media vuelta
y abandoné el esfuerzo
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